En los últimos meses, 10 de cada 100 españoles han iniciado algún tipo de obras de mejora o mantenimiento en la vivienda. Y es que, entre otras lecciones, el confinamiento nos ha demostrado que el hogar es nuestro oasis particular y que, más que nunca, queremos disfrutar de este espacio con todas las comodidades posibles.
Es importante tener en cuenta que lograr la funcionalidad necesaria para disfrutar de un hogar multifuncional y acogedor no solo depende de los elementos que se pueden ver, sino que los materiales constructivos también juegan un gran papel en la composición de los espacios modernos.
En este sentido, algunos elementos, como la climatización radiante, son ejemplos excelentes de sistemas de construcción que aúnan a la perfección el concepto de modernidad, en cuanto a funcionalidad y diseño. No en vano, en los grandes estudios de arquitectura se alinean siempre con los mejores constructores para ofrecer respuestas estéticas y eficientes a las necesidades planteadas por el uso actual de las viviendas.

Climatización invisible: estética y bienestar
Integrar la climatización en los elementos constructivos significa hacerla lo menos visible posible, prescindiendo los tradicionales radiadores y posibilitando el aprovechamiento de todos los espacios en su totalidad. Además de ampliar las posibilidades decorativas de la vivienda, la instalación de un sistema de climatización invisible, como el techo radiante de REHAU, aporta otras ventajas desde el punto de vista constructivo, ya que esta elección no exige la rehabilitación completa del hogar y su instalación es más sencilla, por ejemplo, que el suelo radiante.
Pero ¿Qué significa realmente contar con un sistema que proporciona calor a través del techo? En líneas generales, el techo radiante es un sistema de climatización integrado al techo a través de la instalación de paneles prefabricados, que permite mantener una temperatura ambiente adecuada gracias a la distribución uniforme del calor y del frío.
¿Por qué elegir un sistema de techo radiante?
Integrar la climatización en la decoración significa mucho más que hacerla invisible. En este sentido, el techo radiante destaca como una solución óptima para climatizar la vivienda por una serie de factores que destacamos a continuación.

Ahorro energético. Las altas temperaturas de los radiadores y las corrientes de aire derivadas de algunos sistemas de climatización tradicionales son los principales responsables por su alto consumo energético. En cambio, los sistemas de techo radiante son más eficientes y requieren un consumo de energía inferior para mantener la temperatura ideal, al mismo tiempo que consigue un alto grado de confort térmico, ya que distribuye el calor (o el frío) de forma homogénea.
Casas inteligentes. En la actualidad, sabemos que confort y ahorro energético van de la mano de la tecnología. Las ‘smart house’ van ganando terreno a pasos agigantados en todos los aspectos de nuestro hogar. En este sentido, los sistemas actuales de climatización por techo radiante permiten la integración de termostatos inteligentes que, conectados al smartphone o al PC, no solo posibilitan su regulación de forma remota, sino que integran sistemas inteligentes que aprenden de los hábitos de uso de los propietarios y se adaptan de forma automática para lograr un mayor confort térmico con un gasto energético mínimo.

Instalación sencilla. La instalación de este sistema de climatización permite aprovechar uno de los elementos mayormente retocados en una reforma: el techo. En los trabajos de rehabilitación, los decoradores suelen aprovechar la inserción de un falso techo para mejorar su acabado, igualar las alturas u ocultar las instalaciones eléctricas necesarias para la instalación y posicionamiento de luminarias, por ejemplo. Por supuesto, la configuración de este ‘falso’ elemento constructivo también permite la instalación del techo radiante, sin la necesidad de levantar el suelo o de recargarlo con una capa de mortero, por ejemplo. Aunque esta puede ser una alternativa válida para la instalación del suelo radiante, lo cierto es que la incorporación de la climatización al techo se convierte en una solución idónea para lograr obras más rápidas y menos costosas.
Confort sostenible. En la actualidad, no podemos hablar de confort térmico sin considerar la sostenibilidad. Y con ello no solo hace referencia al importante ahorro energético antes mencionado, que contribuye a disminuir las emisiones de CO2, sino que también está relacionado con las distintas posibilidades de combinación con un amplio número de fuentes de energía renovables, como la geotérmica o la solar térmica. Esas posibilidades, alineadas a la distribución uniforme y constante de la temperatura, se traducen en un ahorro energético y mayor cuidado del medio ambiente.
Máxima libertad decorativa. Ya hemos dicho que el hogar es nuestro refugio particular y los elementos asociados a los sistemas tradicionales de climatización pueden ser un importante obstáculo a la hora de configurarlo a nuestro gusto. La integración del techo radiante nos brinda total libertad para trabajar con los espacios y disfrutar de superficies lisas e ininterrumpidas, que permiten complementar tanto el estilo de diseño que queremos como la funcionalidad que necesitamos para disfrutar de nuestro hogar.

Como hemos podido comprobar, los conceptos de decoración y climatización van de la mano ya que la forma de integración de este elemento en la vivienda puede, en algunos casos, limitar de la funcionalidad y de la estética o, en otros, permitir una amplia libertad decorativa para acceder -sin barreras- al valioso espacio de nuestro hogar.
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